Solemos hablar de la prótesis: su color, su forma, su proyección. Hablamos menos de lo que hay debajo. Sin embargo, es la piel la que hace todo el trabajo. Una piel limpia, seca y descansada significa una prótesis que se sujeta mejor y un día a día más cómodo.
Después de una mastectomía, esa piel suele haber vivido mucho: una cicatriz, a veces radioterapia, a veces una sensibilidad que ha cambiado. Merece un poco de atención. La buena noticia: bastan unos gestos sencillos.
Antes de la primera colocación
La prótesis de pezón se coloca sobre una piel cicatrizada. En general, es posible en cuanto se retiran los puntos, con el acuerdo de tu equipo médico. Si estás en tratamiento de radioterapia, o si la piel sigue roja, fina o sensible después de las sesiones, consulta primero a tu equipo de cuidados: es quien conoce tu piel.
Para una primera colocación, puedes hacer una pequeña prueba: un toque fino de adhesivo sobre una zona de piel sana, durante unas horas, para ver cómo reacciona. No hay prisa.
Preparar la piel
Es el paso que lo cambia todo, y lleva dos minutos.
- Lava la zona con agua y jabón suave para eliminar cualquier resto de crema, aceite, loción o maquillaje.
- Seca a toquecitos, sin frotar.
- Espera a que la piel esté completamente seca antes de aplicar nada.
¿La trampa más habitual? La crema hidratante de la mañana. Le sienta bien a la piel, pero impide que el adhesivo se agarre. Guárdala para la noche, después de retirar la prótesis.
Colocar con suavidad
Nuestro adhesivo médico B-460 tiene la certificación CE Clase 1 y está pensado para pieles sensibles y zonas con cicatrices. Para que haga bien su trabajo:
- Agita el frasco antes de cada uso.
- Aplica una capa fina y regular con un bastoncillo, una esponja sin látex o un pincel limpio, sobre la piel, sobre la prótesis o sobre ambas.
- Deja que se seque por completo: el adhesivo solo se agarra de verdad una vez seco.
- Presiona firmemente la prótesis durante unos instantes. Cuanto más firme sea la presión, mejor será la sujeción.
No hace falta poner mucho: una capa fina basta, y es más suave para la piel.
Retirar sin tirar
Es el gesto que dan ganas de hacer deprisa, y es el que la piel más recuerda. Nunca despegues la prótesis de un tirón. Aplica un poco de disolvente Probond G608 bajo los bordes, deja actuar unos segundos y levanta con delicadeza. Una última pasada de disolvente elimina los restos, y un lavado suave con agua y jabón termina el trabajo.
Es el momento perfecto para la crema hidratante.
Dejar respirar
El adhesivo puede durar hasta diez días, incluso en la ducha o haciendo deporte. Eso no significa que nunca haya que hacer una pausa. Entre dos colocaciones, regala a tu piel una noche o unas horas al aire libre. Descansa, y la siguiente colocación será aún más agradable.
Piensa también en limpiar bien la prótesis entre dos colocaciones: una prótesis limpia se adhiere mejor la vez siguiente.
Escuchar tu piel
Una ligera marca rosada al retirarla, que desaparece rápido, no es nada preocupante. En cambio, algunas señales merecen una pausa y una opinión médica:
- un enrojecimiento que dura varias horas;
- picor o sensación de quemazón;
- pequeñas ampollas o piel que se descama;
- una cicatriz que se vuelve a abrir.
En ese caso, retira la prótesis, deja tranquila la piel y coméntalo con tu médico o tu equipo de cuidados. Retomarás cuando la piel esté lista.
En resumen
Piel limpia, seca y sin crema, una capa fina, una presión firme, una retirada sin tirar y pausas regulares. Con estos pequeños rituales, la prótesis se convierte en un gesto cotidiano y tu piel sigue siendo tu aliada. ¿Tienes una pregunta sobre la colocación o sobre tu piel? Escríbenos, para eso estamos.
