Después de una mastectomía está la cicatriz que se ve. Y luego está todo lo que pasa por dentro: la mirada sobre una o uno mismo, las ganas (o no) de que te toquen, cómo te sientes con tu ropa, en los brazos de otra persona, en tu pareja.
Nada de esto viene con manual de instrucciones. Cada persona avanza a su ritmo, y ese ritmo es el correcto.
Un cuerpo que ha cambiado, una mirada que se ajusta
Al principio, el espejo puede ser un momento complicado. Algunas personas miran enseguida, otras esperan semanas. Las dos cosas son normales.
Algunas pequeñas ideas para familiarizarse con este nuevo reflejo:
- empezar con momentos cortos, con ropa, y luego con un poco menos;
- mirar el cuerpo entero, no solo la cicatriz;
- tocar la zona con suavidad, por ejemplo al aplicar una crema hidratante, cuando el equipo médico haya dado su visto bueno;
- recordar que la mirada cambia con el tiempo, a menudo más rápido de lo que se imagina.
No se trata de querer a tu cuerpo de un día para otro. Solo de volver a conoceros, con calma.
El cansancio y los tratamientos también influyen
Si el deseo no aparece, no es algo «de la cabeza». Los tratamientos del cáncer de mama, el cansancio, algunos tratamientos hormonales, el dolor o la preocupación pueden influir en el deseo, la sensibilidad y el confort íntimo.
Saberlo ayuda a quitarse la culpa. Y también significa que hay respuestas concretas: hablarlo con tu médico, tu oncólogo o tu ginecólogo permite a menudo encontrar soluciones adaptadas, por ejemplo contra la sequedad o las molestias.
Hablarlo, en pareja o con alguien de fuera
En pareja, a veces el silencio se instala por delicadeza: uno no se atreve a preguntar, el otro no se atreve a decir. Poner palabras, aunque sean torpes, suele sentar bien.
Algunas frases sencillas pueden abrir la puerta: «me apetece ternura, pero nada más por ahora», «puedes tocar aquí, aquí no», «necesito tiempo». La ternura, los abrazos y la complicidad cuentan tanto como lo demás.
Y si resulta difícil, sola, solo o en pareja, la ayuda externa es valiosa. En Francia, los cuidados de soporte que se ofrecen en torno al cáncer incluyen también el acompañamiento de la vida íntima y la sexualidad: psicólogo, sexólogo y, en algunos centros, consultas específicas. No dudes en preguntar a tu equipo qué existe cerca de ti.
Sentirse bien con ropa, y sin ella
Recuperar la imagen de sí pasa también por pequeñas cosas cotidianas: un sujetador que sienta bien, una prenda con la que te gustas, una lencería elegida para ti.
Para algunas pacientes y algunos pacientes, recuperar un pezón es muy importante. Para otras personas, nada. Las dos opciones valen lo mismo. Si te apetece, las prótesis de pezón de silicona médica se colocan con un adhesivo adecuado y se retiran cuando quieras: puedes llevarlas un día y otro no, guardarlas para un momento en pareja o solo bajo una camiseta. Tú decides.
Sin calendario impuesto
A veces se oye que habría que «pasar página» al cabo de unos meses. En realidad, no hay fecha límite. Algunas personas recuperan pronto sus referencias, otras necesitan un año o más, y a veces avanza por oleadas.
Lo que suele ayudar:
- ser amable contigo en los días malos;
- celebrar los pequeños pasos, aunque sean minúsculos;
- rodearte de personas que respeten tu ritmo;
- pedir ayuda en cuanto el peso sea demasiado.
En resumen
Tras una mastectomía, la imagen de sí y la intimidad se reconstruyen poco a poco, sin reglas ni cronómetro. Hablar, dejarse acompañar, cuidarse a pequeños toques: cada paso cuenta. Y si tienes alguna pregunta sobre nuestras prótesis, escríbenos, con mucho gusto.
