Los primeros rayos, una terraza, un paseo junto al agua: el sol sienta bien al ánimo. Después de una mastectomía, sigue teniendo su lugar en tu vida. Solo pide un poco de atención en la zona de la cicatriz.
La buena noticia: protegerla no tiene nada de complicado. Bastan unos cuantos gestos, y pronto se convierten en costumbre.
Una cicatriz sigue viva
Una cicatriz no se queda fija el día en que se retiran los puntos. Durante meses se transforma: pasa del rosa intenso al rosa pálido, se vuelve más flexible y se aclara poco a poco. Durante ese tiempo, la piel que la forma es más frágil.
Expuesta a los rayos UV, una cicatriz reciente puede oscurecerse y quedar más visible. Se dice que se pigmenta. Las recomendaciones habituales aconsejan protegerla del sol al menos durante el primer año, y a menudo más tiempo. Cada piel tiene su ritmo: pregunta a tu equipo médico cuál es el plazo adecuado para ti.
Después de la radioterapia
La piel que ha recibido radiación suele quedar más seca y sensible, a veces mucho tiempo después de terminar las sesiones. Merece la misma delicadeza que la cicatriz, y a veces más. Tu equipo sanitario es quien mejor puede decirte cuándo y cómo volver a exponerla.
Los buenos hábitos del día a día
La mejor protección solar sigue siendo la ropa. Una camiseta, un bañador que cubra o un pareo protegen mucho mejor que una crema sola.
- Cubre la cicatriz con una prenda en cuanto estés al sol.
- En las zonas descubiertas, aplica una crema de protección muy alta (factor 50+).
- Renueva la aplicación cada dos horas y después de cada baño.
- Busca la sombra en las horas de más calor.
- Hidrata la piel por la noche: una piel nutrida soporta mejor las estaciones.
No solo en verano
Los rayos UV no se van de vacaciones. Atraviesan las nubes, se reflejan en la nieve, el agua y la arena, y una parte incluso pasa a través de los cristales. Un día de esquí, una tarde en una terraza en marzo o un largo trayecto en coche junto a la ventanilla también cuentan.
Tampoco hace falta vivir a la sombra. Basta con mantener el gesto de ropa y crema todo el año, como se hace con la cara.
¿Y tu prótesis?
Tu prótesis de pezón resiste al agua y al sudor: puedes llevarla en la playa o en la piscina. Dos pequeñas precauciones para que siga bonita y bien sujeta:
- Coloca primero la prótesis, sobre la piel limpia y sin crema, y después aplica el protector solar alrededor, nunca debajo: la crema impide que el adhesivo agarre.
- Cuando no la lleves, guárdala en su caja, lejos del calor y de la luz directa. Evita dejarla sobre una toalla a pleno sol o en un coche caliente.
Escuchar a tu piel
Una cicatriz que se enrojece, pica, se oscurece o tira después de un día al aire libre te está enviando un mensaje. Déjala descansar a la sombra, hidrátala y coméntalo con tu médico o tu dermatólogo si no mejora.
En resumen
Ropa que cubra, una crema de protección muy alta renovada a menudo, sombra en las horas de calor, y estos gestos mantenidos todo el año. Así puedes disfrutar del sol con tranquilidad y dejar que tu cicatriz se calme a su ritmo. ¿Alguna pregunta? Escríbenos, estamos aquí para eso.
